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viernes, 10 de julio de 2026

Pascua

 




A veces los pacientes/analizantes -no es lo mismo, pero para entendernos- me plantean que no saben hacia dónde van en su proceso. En realidad no vamos a ningún sitio en especial, Itaca siempre fue el señuelo, o, en términos de Hitchcock, el Macguffin de turno. La historia, el misterio, se juega y se resuelve en el viaje. En ese deambular por un itinerario errante siempre abierto a lo inesperado sobre un fondo de incertidumbre es donde se va a jugar el raca-raca de la repetición fantasmática.

En esa tarea de pico y pala, de “dar sera, pulir sera”, más prosaica que glamurosa, se va a ir produciendo el jaqueo identificatorio y la elucidación del goce que parasita y secuestra el deseo. En ese laborioso ejercicio de reconocimiento y aceptación del límite es donde se va a ir produciendo la transformación subjetiva, y todo ello, en transferencia, piloto vincular y estación termini del viaje cuando el nudo se desenlaza.

Pascua significa pasaje. Un análisis es un viaje que transita las luces y las sombras que nos habitan, un transitar de la sombra a la luz que nos faculta a acceder a la claridad necesaria para reconocer las mil máscaras que encubren nuestro indomeñable empuje a lo oscuro.

Felices Pascuas pues, y no olvidéis que para que la mona sea propicia hay que romper bien el huevo. Salud.

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