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sábado, 16 de noviembre de 2013

DEL BAÚL AL BLOG


He pensado que estaría bien abrir el baúl de los viejos escritos en papel (¿dónde si no?) y colgarlos de esa nube que no entiendo pero que existe, predicado secular de las cuestiones relativas a Dios. No soy religioso y pareciera que la tecnología suple con creces al milagro,como las neurociencias al trato del alma (ya sabéis que psicología viene de "psijé", que significa pensamiento, y también alma) pero es ésta, la psijé, un territorio sutil y complejo que no sale en las radiografías y a la que todavía no consigue clonar la máquina. No es materia esotérica tampoco, aunque esa ha sido (y es y será, me temo) la salida natural del imaginario que nos sostiene en la búsqueda de sentido. Así que aunque suena un poco rústico no se me ocurre otra forma más sencilla de decirlo y diré que el alma es fruto del lenguaje, el eco emocional de las palabras.
Así que de palabras estamos hechos. De palabras encarnadas y hechas cuerpo, y a través de palabras y de su memoria vamos viviendo la vida.
Esta colección de escritos fue publicándose en la revista-programa del IPETG cada año, a lo largo de casi veinte años, hasta este otoño que ya no. Se acabó el papel, pero las palabras no.

sábado, 9 de noviembre de 2013

VAGAMUNDOS




          ¿Quién es la mutable madre                                                                                                      
          que  su ser le da y le dio
          a otro que es de todos padre
          y que por medio de otra madre
          a tiempo se le escondió?
Así decía la primera de una serie de adivinanzas que descubrí perplejo en un librito que me llegó contrarembolso cuando contaba trece años. Yo venía de una tradición más amable y divertida del tipo “Una señorita muy enseñorada que siempre va en coche y siempre va mojada, ¿quién es?
Aunque las dos te interpelan por una respuesta, no es lo mismo. Lo que la segunda tiene de pizpireta, la primera lo tiene de pedante, y lo de menos es la solución. Ahora entiendo por qué no podía con Las estructuras elementales del parentesco y sin embargo me emociona cada versión del Edipo que presencio. Y ¡ojo!, creo que el aporte del texto de Levy Strauss es fundamental para sostener estructuralmente al complejo de marras, pero hay maneras y maneras y a día de hoy tengo claro que hay estilos que se me hace muy arduo transitar.
Sé que no soy nada original si confieso que Lacan se me atraganta a menudo en su forma de expresarse. Al propio Levy Strauss le pasaba parecido, y no es el primero ni el último de una larga lista de intelectuales que comparten fastidio. Bien es cierto que también hay una selecta minoría que se proclaman fascinados, sin negar el vértigo de sus escollos, antes al contrario, celebrándolos como ochomiles al alcance exclusivo de los elegidos.
Es obvio que no pertenezco al club, pero llevo treinta años indagando sus enigmas, peleándome con sus grafos y sus matemas, desbrozando sus nudos, obstinado en capturar fantasmas sin fuste y sin sábana y permanentemente frustrado en mi afán de atisbar en vano al puto objeto a que dicen que por allí resopla.
Y sin embargo…aquí estoy. Aquí sigo.
¿Por qué demonios gasto mis mejores energías y mis tardes de verano en escrutar y descifrar un sistema de pensamiento que me tiene enganchado como un niño a una pompa de jabón? Algo tan leve y a la vez tan complejo, tan transparente en su opacidad, tan luminoso en su oscuridad. Una experiencia de destellos y de resonancias que van tejiendo una red de sentido sin garantías de Eureka.
Supongo que así debe ser la aventura del conocimiento, una travesía que nunca viene dada por mucho mapa que te vendan, por mucho gepeese que te compres. Y otra vez el poeta, otra vez el no hay camino, y el se hace camino al andar, y por qué no, al hablar. Una senda de palabras que cada uno escribe con sus propios pasos, un poco explorador, un poco vagabundo, pues a fin de cuentas vagamundos somos y por el camino nos encontraremos. O no. 
                                                                                     Javier Arenas, en Mamouna, agosto 2013

MENSAJES EN UNA BOTELLA





La verdad es que esto de abrir un blog para un analfabeto virtual como yo viene a ser como un salto al vacío al estilo de Papillon lanzándose a las bravas al mar bravío, sin rumbo ni destino preciso, a merced de unas olas que no conozco sus leyes y rodeado de un horizonte infinito. Mensajes en una botella a la deriva en el espacio cartapacio. Divagaciones y reminiscencias de mi travesía por la incertidumbre.
Confussion will be my epitaph.
Salud y que las buenas brisas sean conmigo ...y contigo, querido lector, si con estas líneas te encuentras.

                                                                                                             Otoño 13